Antecedentes

Diversos aspectos de la ciencia y la tecnología espaciales (CTE) se cultivan en México desde hace al menos siete décadas. Los logros han sido diversos; tanto en aspectos teóricos e instrumentales, como los realizados por Don Manuel Sandoval Vallarta y las generaciones de investigadores que continuaron con esta tradición, como en la rama tecnológica, donde actuó la Comisión del Espacio Exterior (CONEE) en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, o los experimentos a bordo del transbordador espacial en la década de los 80, y aún más allá: el diseño, construcción y lanzamiento de dos satélites en la UNAM (UNAMSAT-1 y UNAMSAT-B) en la década de los 90.


Las actividades espaciales en la UNAM han estado presentes tanto en los aspectos científicos y tecnológicos, como en ramas humanísticas y sociales, yendo desde el Derecho, hasta la Teleeducación Espaciales; fue por ello que la promoción de la creación de la Agencia Espacial Mexicana y la discusión de la Ley respectiva, promulgada en 2010, contaron con la participación de numerosos universitarios, cuyas actividades académicas se centran en las CTE. Paralelamente, fue desde la UNAM que se motivaron y se sentaron las bases para la creación de la Red de Ciencia y Tecnología Espaciales (RedCyTE), que en el año 2009 pasó a ser una de las redes auspiciadas por el CONACyT.


A partir de ese momento, las dos instituciones educativas nacionales de mayor alcance, la UNAM y el IPN, decidieron crear en su seno sus propias entidades: el Programa Aeroespacial Politécnico (PAP), y la Red Universitaria del Espacio (RUE). Pensadas como los primeros pasos para revitalizar las actividades espaciales e incluirlas entre los asuntos de interés general. Cabe mencionar que en 2012, el PAP se transformó en el Centro de Desarrollo Aeroespacial del IPN.


En la UNAM, durante su corta existencia y con los limitados recursos que se le asignaron, la RUE obtuvo logros considerables:


  1. Se organizaron cursos especializados impartidos por expertos del MIT y la NASA

  2. Se elaboró un primer catálogo de proyectos espaciales liderados por universitarios.

  3. Se firmó un convenio de colaboración con la Agencia Espacial Mexicana, gracias al cual se organizaron cursos y seminarios relevantes.

  4. Se organizaron tres concursos donde estudiantes de ciencias e ingeniería lograron diseñar, construir y lanzar pequeños “satélites” del tamaño de una lata de no más de 600g de peso (Cansats, o satélites enlatados), con los que se recabaron datos de parámetros atmosféricos durante caídas de algunos cientos de metros en sus lanzamientos; los datos recabados posteriormente sirvieron para que los participantes elaboraran los reportes de misión correspondientes.


La creación de la RUE fue un acierto: ayudó a que hubiese una conciencia plena de los diferentes ámbitos desde los que se pudieran ejecutar proyectos espaciales, a que se concibiera la adquisición de equipo institucional y se colaborara con la Agencia Espacial Mexicana; pero de manera destacada, la RUE sirvió para estimular y canalizar el entusiasmo de jóvenes estudiantes deseosos de adentrarse en las CTE.


La RUE cumplió con los propósitos para los que fue creada, abriendo camino para que la UNAM diera los siguientes pasos con miras a colocar las actividades espaciales en un sitio de mayor importancia entre la comunidad universitaria, acorde con el papel que éstas desempeñan en el mundo contemporáneo, principal razón por la que se creó el Programa Espacial Universitario (PEU).